Desde enfermedades hasta características de personalidad, pasando por problemas en la relación de pareja, antecedentes de abuso sexual en la infancia o la llegada de la menopausia pueden provocar una disminución de la libido. Nuevas terapias combinan la esfera psicológica con el uso de innovadores medicamentos.
“Vivimos en una sociedad altamente erotizada, somos bombardeados a diario con imágenes o estímulos sexuales y la paradoja es que somos seres con bajo deseo sexual”, sostiene el doctor Gabriel Dukes, médico psiquiatra y director del Centro Chileno de Sexualidad.
El doctor Dukes -quien dictará la conferencia “Nuevas perspectivas en el tratamiento del deseo sexual” durante las IV Jornadas de Sexualidad Humana, el próximo viernes 27 de agosto- explica que la pérdida del deseo sexual se caracterizada por la ausencia de fantasías, pensamientos o sentimientos relacionados con la excitación y con el deseo de tener una relación sexual. “Ese concepto se incorporó en los 80’, pero últimamente se agregó otro criterio: que esta condición produzca algún tipo de malestar en la persona (estrés, angustia o conflictos con su pareja). Porque el deseo sexual va cambiando en ciertas etapas de la vida, como en el embarazo, la lactancia o la vejez, y no necesariamente es un problema, a menos que así lo sienta el afectado”, precisa.
El bajo deseo sexual es bastante frecuente en las mujeres, aunque pocas lo reconocen y, menos aún, se atreven a consultar por esta situación (según estudios, sólo un 20% de ellas). “Además, no siempre saben con quién hacerlo, a veces lo conversan con su ginecólogo o con el médico internista, que muchas veces no tienen ni la expertisse ni el tiempo para abordar el problema adecuadamente, entonces generalmente queda no resuelto”, indica este especialista.
Y aunque, probablemente, es una condición que siempre ha existido, sólo se ha hecho pública en los últimos años. “La mujer hoy ha ido ocupando espacios que antes no tenía; accedió al trabajo, se ha puesto de igual a igual con el hombre y, por lo tanto, exige también el derecho al placer y a pasarlo bien, un aspecto que antes no era considerado”, señala el doctor Dukes.
Lo nuevo en el manejo del bajo deseo sexual
El manejo de esta condición debe incluir varios aspectos. “En primer lugar, es necesaria una entrevista profunda que revise diversos aspectos de la vida de la persona: su vida sexual, su relación de pareja, la maternidad, enfermedades o problemas médicos, antecedentes de abuso sexual en la infancia, entre otros. Hay que analizar, asimismo, si esa una condición que se ha repetido a lo largo de su hsitoria o apareció en el último periodo; si es selectiva (le ocurre sólo con su pareja) o le sucede con todas las personas”, acota.
Las terapias psicológicas -sobre todo las cognitivo-conductuales- tienen la ventaja de ser efectivas en un porcentaje alto de casos, y sin efectos secundarios. “La vertiente biológica -agrega el psiquiatra- incluye el uso de sustancias como la testosterona para mujeres post-menopáusica, hormona masculina que las mujeres poseen en dosis bajas y está vinculada con el deseo sexual. Sin embargo, en algunos casos puede provocar efectos secundarios”.
Otra alternativa son los estrógenos, especialmente en mujeres menopáusicas que presentan menor lubricación vaginal o atrofia y que por ello no logran excitarse bien. Y lo más nuevo en la materia es la Flibanserina. “Es un antidepresivo que actúa a nivel del sistema nervioso y que, usado por periodos prolongados (4 a 6 meses) ha demostrado aumentar el deseo sexual, la satisfacción y la cantidad de relaciones sexuales en las mujeres. En este momento está en etapa experimental en Estados Unidos”, explica el doctor Dukes.
Libido en cifras
*Varios trabajos estadounidenses se han dedicado a estudiar la disminución del deseo sexual, y las cifras varían desde 7,2% a un 54,8 %, dependiendo de la metodología utilizada. Un 17% de los hombres reportaba esta condición, versus un 40,6% de las mujeres. “Los problemas del hombres pasan más que nada por un problema mecánicos que por un tema de falta de deseo”, precisa el doctor Dukes.
*La edad es un factor de peso; si entre los 30 y 39 años, un 30% de las mujeres presenta bajo deseo sexual, entre los 60 y 70 años esa cifra sube a 60%. “Pero en las mujeres muy mayores, esta condición no suele provocarles problemas, por lo tanto, no se cumple con la definición clásica de bajo deseo sexual”, agrega.
*En estos porcentajes también influyeron factores como el nivel de estudios, si la mujer estaba casada y el origen étnico.
*Trabajos en la Unión Europea muestran que un 10% de las mujeres entre 20 y 29 tiene bajo deseo, porcentaje que sube a hasta un 50%, entre 60 y 70 años.