Al contar la historia de Jorge VI en El discurso del rey, el ganador del Oscar a Mejor Actor no pretende sugerir lo que la gente debe pensar. "No me gusta enviar mensajes ni dar consejos", dice
El éxito obtenido por la película inglesa El discurso del rey es indiscutible. En su país de origen ganó los premios Bafta que otorga la Academia Británica de Cine en las categorías de Mejor Película, Mejor Guión Original, Mejor Actor, Mejor Actor de Reparto y Mejor Actriz de Reparto.
En Hollywood, logró imponerse en los Oscar a la gran favorita de la temporada, Red social. Para los conocedores, el triunfo de esta cinta de época y bajo presupuesto no sólo recae en la delicada puesta en escena de su director Tom Hooper, sino en la detallista interpretación de su protagonista, el actor Colin Firth, que dejó en el camino a Javier Bardem (Biutiful), Jeff Brigdes (Temple de acero), Jesse Eisenberg (Red social) y James Franco (127 horas).
--¿Haber ganado el Oscar por interpretar al rey Jorge VI tuvo para usted algún efecto político?
--No me gusta enredarme en juicios políticos porque me doy cuenta de que mis opiniones más insignificantes tienen mucha más atención de la que merecen.
--¿El Oscar no atenuó las críticas que se le hicieron al Consejo Cinematográfico Británico por haber dado 1 millón de libras para producir la película?
--Me parece positivo que el consejo haya asumido esa responsabilidad. Probablemente sea una señal de que el Gobierno ha comenzado a reconocer la necesidad de contar con una institución como ésa. Hay que trabajar mucho para encontrar la forma de financiar películas con la cooperación oficial. Soy optimista al respecto.
De pedigrí Colin Firth nació el 10 de septiembre de 1960 en la ciudad inglesa de Grayshott.
Bastante cerca de la nobleza, el padre solía dar clases de Historia en el King Alfred’s College ahora conocido como Winchester University College, mientras sus abuelos eran misioneros religiosos, por lo que el pequeño Colin pasó los primeros años de su vida en Nigeria.
A su regreso a Gran Bretaña, actuó por primera vez en un montaje escolar navideño.
Años después, se inscribió en el Centro Dramático de Chalk Farm y con una versión clásica de Hamlet comenzó su carrera profesional. También tuvo cierto trato aristocrático cuando recibió en 1989 el premio al Mejor Actor de la Sociedad Real de Televisión por el papel de Robert Lawrence en la producción Tumbledown. Ese mismo año comenzó un noviazgo con la actriz Meg Tilly durante el rodaje de Valmont de Milos Forman. Aunque la pareja tuvo un hijo en 1990, nunca se concretaron los planes de matrimonio. Después de unas relaciones esporádicas, Firth se casó con su actual esposa, Livia Giuggioli. Ella es la madre de sus hijos Luca, de 8 años de edad, y Matteo, de 9.
--Teniendo en cuenta el Oscar y los comentarios favorables de la reina acerca de su trabajo, ¿cree que lo invitarán a la boda del príncipe William?
--Por lo que sé, ya enviaron las invitaciones. La mía definitivamente se perdió en algún lugar de la oficina postal (risas).
--¿Qué moraleja cree usted que subyace en El discurso del rey?
--No me gustar enviar mensajes ni dar consejos. Los actores no somos predicadores. Soy una persona abierta, pero eso no significa que al contar una historia tenga que sugerir lo que la gente debe pensar. Obviamente, los terapeutas del lenguaje y la gente que tiene dificultades para hablar han respondido muy bien. Esa clase de reacción significa mucho para mí, porque a menudo nuestro trabajo es justificablemente visto como algo frívolo. El hecho de que esta película tenga cierta resonancia en la gente que la ha visto, que siente que ha sido escuchada por primera vez, es lo que más valoro, pero no me parece que deja ningún mensaje, simplemente creo que arroja luces sobre un tema que era necesario mostrar.
--Y ahora que se terminó la temporada de premios, ¿cómo aprovechará su tiempo libre?
--Voy a cocinar muchísimo. No creo que sea particularmente bueno en la materia, pero descubrí que es una buena forma de descomprimirme. Probablemente sea el único que coma lo que cocine.