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lunes, 25 de agosto de 2014

PERFIL Leon Trotski: Rebelde o traidor


LOS COMUNISTAS ORTODOXOS LO CONSIDERAN EL TÓTEM DE LA TRAICIÓN, MERECEDOR DE LA MUERTE Y DE SER BORRADO DE LA HISTORIA GRÁFICA SOVIÉTICA. PARA LOS CRÍTICOS DE LAS DESVIACIONES REVOLUCIONARIAS ES UN HÉROE. PARA CIERTOS APROVECHADORES ES LA FÓRMULA PARA TRANSFIGURARSE EN UN ROQUERO DEL MARXISMO
ES ALGO MÁGICO, QUE RODEA AL SUJETO DE UN AURA ENIGMÁTICA Y MAGNÉTICA. INCLUSO, ALGUNOS PÉRFIDOS UTILIZAN EL APELLIDO DEL TROTSKISMO COMO VIL RECURSO PARA LA CONQUISTA AMOROSA 
Entre ñángaras nunca ha habido mejor fórmula para hacerse el interesante que declararse trotskista. Es algo mágico, que rodea al sujeto de un aura enigmática y magnética. Incluso, algunos pérfidos utilizan el apellido del trotskismo como vil recurso para la conquista amorosa. Debe haber sido el mítico Pedro Chacín quien dijo que “el viejo Trotski” les había servido a muchos comunistas mañosos para levantarse a sifrinas del tipo Laura Pérez, la de Caurimare.
Entonces, bien vale la pena preguntarse quién era ese viejo Trostki, que su sola mención convierte a la militancia izquierdista en un atributo de la personalidad; cuál era el secreto de este tal Lev Davídovich Bronstein (su verdadero nombre), que hace ver a cualquier “cabezacaliente” como si fuera el baterista de un grupo de rock.
Pues bien, sepan los interesados (y las interesadas) que León Trotski nació en 1879 en una región de Ucrania que, en ese tiempo, pertenecía al imperio Ruso. Participante activo de la Revolución de Octubre, por su gran brillo y liderazgo se convirtió rápidamente en figura del gobierno bolchevique, hasta el punto de encargarse de negociar el Tratado de Paz de Brest-Litovsk, que sacó a Rusia de la Primera Guerra Mundial, donde estaba empantanada.
Trotski fue también pieza clave en la consolidación del Ejército Rojo, llamado luego a desempeñar papeles protagónicos tanto en la lucha interna contra las fuerzas reaccionarias como en conflictos internacionales, incluyendo la Segunda Guerra Mundial.
Pero la leyenda de León Trotski comienza verdaderamente a forjarse cuando se enfrenta internamente con José Stalin, el hombre que asumió el poder luego de la muerte de Lenin. Stalin, como bien se sabe, arrasó con la oposición tanto fuera como dentro del Partido Comunista de la Unión Soviética. Por rebelde, Trotski fue expulsado del partido, enviado primero a una región remota de Kazajistán y luego al exilio, en 1929. En una precursora práctica del Photoshop, su imagen fue borrada de las fotografías oficiales en las que aparecía al lado de Lenin: tal era el tratamiento que se merecían “los traidores”.
Stalin no se conformó con borrarlo de la historia gráfica, sino que arremetió sistemáticamente contra su familia: su esposa, dos hijos, una hija y su hermana terminaron muertos. Mientras tanto, Trotski deambuló por Turquía, Francia y Finlandia. En este país publicó su libro La revolución traicionada.
Su peregrinación mundial terminaría en México, donde fue recibido por la controversial pareja formada por Frida Kahlo y Diego Rivera. En 1940 sufrió un primer atentado, al que sobrevivió a pesar de que los conjurados (entre ellos el también pintor David Alfaro Siqueiros) dispararon unas quinientas veces. Poco tiempo después, el comunista español Ramón Mercader, especialmente entrenado para ello, logró infiltrarse en el círculo cercano a Trotski y lo mató.