La Fuerza Aérea de
EE.UU. anunció la licitación para el desarrollo de un bombardero de
largo alcance estratégico para reemplazar la flota de veteranos B-52 y
de furtivos B-2A.
Aunque está ampliamente
asumido desde hace meses que los dos aspirantes al goloso contrato son
los gigantes Northrop Grumman y Lockheed Martin en colaboración con
Boeing, el comunicado de la Fuerza Aérea, citado por la agencia
estadounidense Jane's, envuelve en un misterio las especificaciones técnicas de la solicitud.
Según el portavoz de la Fuerza Aérea, Ed Gulick, los detalles técnicos
no se publican en "fase competitiva" del programa y el ganador del
concurso será proclamado en la primavera de 2015.
De acuerdo con la noticia, el precio de cada aeronave no debería exceder
los 550 millones. Sin embargo, el valor no incluye los costos de
investigación y desarrollo, lo que podría elevar el monto final.
El jefe del Comando Global Strike de la Fuerza Aérea, la organización
responsable del mantenimiento y despliegue de misiles balísticos
intercontinentales y los bombarderos estadounidenses con capacidad
nuclear, destacó recientemente la urgencia con que la Fuerza Aérea
quiere reemplazar el bombardero invisible B-2A Spirit de Northrop Grumman.
Según informes, Northrop Grumman está desarrollando un nuevo vehículo aéreo no tripulado sigiloso
para misiones de reconocimiento e inteligencia penetrante en el espacio
adverso, y dicha aeronave podría ser complementaria al proyecto del
nuevo bombardero, llamado LRS-B. También se espera que Northrop Grumman
aplique en su nuevo trabajo la experiencia y tecnología del desarrollo
de los bombarderos furtivos de largo alcance B-2 Spirit.
Por su parte, Boeing y Lockheed Martin anunciaron el año pasado que se
asociarán para competir por el proyecto, pero aún no han dado a conocer
los detalles de su colaboración.
LRS-B es una de las prioridades de adquisición de la Fuerza Aérea dado
que la flota de bombarderos estratégicos furtivos B-2A Spirit tiene solo
20 aviones y el bombardero de largo alcance Boeing B-52 Stratofortress está envejeciendo, por lo que las operaciones en un entorno adverso podrían resultar difíciles.
Los militares de EE.UU. ya habían informado de que el futuro bombardero
debe ser barato (las 20 aeronaves B-2 Spirit que se construyeron hasta
1996 valían 2.000 millones cada una), de largo alcance y capaz de
penetrar a través de las defensas aéreas enemigas. En el diseño de los
aviones solo pueden utilizarse tecnologías probadas. Además, el
bombardero debe ser capaz de actuar en las zonas de exclusión aérea o
zonas de entrada prohibida [anti-access/area-denial].
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