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domingo, 17 de julio de 2011

¡El sexo es adelgaza! probado cientificamente

El sexo es una necesidad orgánica y como tal conlleva unos beneficios físicos y psicológicos que todos seguro hemos vivido en nuestras carnes: levanta el ánimo, nos da energía para afrontar los problemas cotidianos y mejora la autoestima. Pero, además, al ser un acto físico, el movimiento y el orgasmo se convierten es un efectivo quemagrasa.


TERRA.ES


El escritor británico Richard Smith, el que fuera durante 13 años director de ‘The British Medical Journal’, cargo que le procuró cuatro premios de periodismo médico, escribió un manual de éxito con gran sentido del humor, incluso en el título: ‘Cómo adelgazar follando’ (editorial Debolsillo) todo un ‘Best Seller’. En él reivindica la teoría de la dieta del sexo con frases como: ‘mientras uno está ocupado con estas cosas (en hacer el amor…) no come innecesariamente’. Además plantea que el aumento de peso, en muchos casos, se puede atribuir a la falta de actividad sexual ya que, señala, el sexo reemplaza el ansia por comer.


Si a todo lo esgrimido hasta ahora añadimos dos ventajas más: que puedes alargarla cuanto tiempo quieras (o lo que el cuerpo aguante) y que, además, no sólo adelgaza si no que también tonifica, ¿qué haces que no te apuntas a la dieta del sexo desde ya? Regímenes como éste no vas a encontrar.



Explicación científica
Todo esto no es hablar por hablar, tiene su explicación científica. Los movimientos pélvicos, la aceleración de la respiración, el incremento de los latidos del corazón, la dilatación de los vasos sanguíneos en la región de los genitales y los espasmos musculares cuando llega el orgasmo, gastan una cantidad de energía similar a la que se puede consumir practicando ejercicio físico, quizás no tan placentero como el sexo.
Psicológicamente, durante el acto olvidas las hipotecas, el final de mes y las presiones de los bancos… ‘Las endorfinas que libera el organismo durante la relación sexual hacen que nos olvidemos del estrés y la ansiedad que nos impulsa a ingerir alimentos compulsivamente. El sexo levanta el ánimo de forma natural y aleja de los vicios de la comida’, afirma el escritor británico.
Eso sí, el gasto energético en el sexo es inversamente proporcional a las ganas que pongamos en hacerlo, toma nota: a más ganas, más calorías quemadas. Porque la insatisfacción produce efectos contrarios a los deseados: aumenta las crisis de ansiedad, disminuye la autoestima y atrae la depresión.
Calorías que quemas con cada paso que das en la relación sexual
Richard Smith calcula que en una relación de 20 minutos se consumen, aproximadamente, 150 calorías, más que jugando media hora a badminton (125 calorías), al golf (108) e igual que paseando rápido o yendo en bicicleta durante 30 minutos.
¿Algo más concreto? Aquí va un resumen de las calorías que el sr. Smith afirma que puedes consumir durante un acto sexual:
? Las caricias: suaves 15 calorías, las intensas consumen 20 calorías.
? Un beso: un beso requiere de un gasto energético aproximado de 60 calorías si es pasional, y de 10 calorías sin son suaves.
? Mordisquitos: unas 14 calorías.
? Chupone: 40 calorías.
? Desvestir a la pareja: la excitación que provoca desvestir a la pareja puede quemar 120, pero si encima se resiste o simplemente se deja hacer y no colabora la cifra llega a 187.
? Realizar un striptease: la tensión hace que puedas quemar hasta 60 calorías.
? Retozar entre las sábanas: 20 calorías.
? Juegos con las manos: 4 calorías.
? Postura del misionero: elimina 240 calorías.
? Una postura de pie: son unas 400 calorías quemadas.
? Orgasmo: puede llegar a consumir 27 calorías si es real, ¡160 si es fingido! (para pensárselo) y si el orgasmo es en la ducha o en la bañera la cifra se dispara hasta las 500 calorías.