El director de la reciente película venezolana, ‘Muerte en alto contraste’, asegura que pronto llegará el tiempo de jubilarse, pero que no quiere. Dar clases y seguir produciendo es lo que le da vida
La mirada de César Bolívar muestra cansancio y las canas que ya se dejan ver en su cabello no son secreto para nadie. Él no las oculta, al contrario, las lleva con gallardía porque son muestra de la gran trayectoria y el trabajo que ha venido realizando en el cine venezolano desde los años 70.
‘El maestro Bolívar’, como muchos le dicen de cariño, sabe que sus días laborales están contados y que pronto deberá tomar la jubilación. Pero todavía no quiere. Es de esos cineastas activos que siempre están en un nuevo proyecto. “Ya se me llega el tiempo de jubilarme pero la verdad no quiero. La universidad y la juventud me retroalimenta. Tengo que estar todo el tiempo actualizándome con la tecnología y eso que es bien interesante”, manifiesta el director mientras se sienta en un banco de un conocido centro comercial de Caracas, para hacer la conversación más amena.
Durante los últimos años Bolívar ha estado trabajando en televisión, haciendo algunos dramáticos, telenovelas y también da clases en la Universidad Central de Venezuela en la mención cine.
Desde sus comienzos estuvo como camarógrafo y director de fotografía en Juan Topocho (1978), posteriormente creó la productora Gente de Cine, en conjunto con Roman Chalbaud y Miguel Ángel Landa para hacer películas como El pez que fuma y La quema de judas.
Domingo de resurrección (1982) permitió grandes éxitos en su carrera como director pues se convirtió en un clásico de la televisión dominical en semana santa. Mientras, Homicidio Culposo (1984), creó tal impacto en el público que consiguió el récord de mayor entrada de espectadores con un millón 300 mil personas.
A pocos días del estreno de su nueva película, “Muerte en alto contraste”, Sinflash.com tuvo la oportunidad de conversar con este director venezolano y esto fue lo que comentó:
¿Qué siente al regresar al cine venezolano después de 15 años? ¿Qué estaba haciendo antes de esto?
— Es una gran oportunidad. Yo siempre estoy escribiendo y haciendo proyectos con grandes aspiraciones de que se realicen y conseguir finamiento para hacerlo. Estuve trabajando mucho en la televisión haciendo dramáticos, y también dando clases en la UCV.
¿Qué piensa en relación al auge que está teniendo el cine venezolano en este cierre de 2010?
— Maravilloso. Las tres películas más taquilleras últimamente han sido Hermano, La Hora Cero, y Secuestro Express. Lo que realmente ambiciono es que todos esos nuevos cineastas tengan la continuidad cinematográfica que uno no tuvo. Estos muchachos que tienen la oportunidad de ser financiados por instituciones como la Villa del Cine o empresas privadas, que no tengan que sacrificar su patrimonio y que puedan producir. Los cineastas que son realmente de vocación no paran. Siempre están escribiendo, en un proyecto, inquietos.
¿Proyectos para el 2011? ¿Algo policial otra vez?
— Tengo “Los Inquilinos” que es una historia de niños metida dentro de un contexto adulto. No es una película infantil, es decir, es una película donde la interrelación entre los niños y los adultos es fundamental. Tocar el tema de cómo los niños se refugian en los adultos y como los adultos se hacen responsables de los niños, esos desamparados.
¿Cuáles son las mayores expectativas que tiene con esta nueva película?
— Yo lo que quiero es que el público la acepte realmente como está concebida. Que es una película de acción, un policial, pero que de alguna manera tiene un mensaje solapado, además de los toques de comedia. No pueden seguir existiendo esos comandos de exterminio en ninguna parte del mundo.