Chicago - Nunca se había visto en la historia del deporte profesional de Estados Unidos que una gran leyenda como el ex jugador de baloncesto Michael Jordan y un presidente de la nación, el demócrata Barack Obama, ambos afroamericanos, pusiesen todo su prestigio para ser la imagen de Chicago 2016.Detrás de la búsqueda para Chicago de lo que sería su primera organización de la mayor competición deportiva mundial como son unos Juegos Olímpicos, se han unido muchos famosos y personalidades de todos los sectores de la sociedad local, estatal y nacional, pero Jordan y Obama son los verdaderos heraldos.
Jordan, que hace un par de semanas fue elegido como nuevo miembro del Salón de la Fama del baloncesto, lleva ya ejerciendo como portavoz oficial de la ciudad en la promoción de la candidatura.
El ex jugador de los Bulls, para muchos considerado como el mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos, ha definido a Chicago como una ciudad "única" para que se celebren unos Juegos después de haber participado como deportista en Los Ángeles 1984 y en Barcelona 1992 con el llamado "Dream Team".
"He ganado dos medallas de oro con el equipo de Estados Unidos y ahora no habría nada que me hiciese más feliz que ver como la familia del deporte olímpico elige a Chicago para celebrar la gran fiesta del deporte mundial", destaca Jordan a la hora de promocionar a la ciudad de su ex equipo.
Sin lugar a dudas, Jordan es el apoyo deportivo más importante para la candidatura de Chicago, ciudad de la que dijo que se enamoró hace 25 años y desde entonces no ha hecho más que darle la mejor proyección nacional e internacional con sus genialidades como jugador de baloncesto, que reflejó en seis títulos de liga.
A pesar que Chicago también cuenta con el apoyo de la "reina" de las audiencias de televisión, la afroamericana Oprah Winfrey, que hace su programa diario desde la "ciudad de los vientos", la aparición en escena de la primera dama de la nación, Michelle, ha hecho que el "efecto Obama" se vuelque en la candidatura.
Michelle nació en el "South Side", una de las zonas que se quiere revitalizar con el proyecto de los Juegos, y cada día tiene mayor presencia y protagonismo en todos los niveles de la actividad política y social del país.
Sin embargo, el presidente Obama, ex senador del estado de Illinois, y primer mandatario estadounidense afroamericano en la historia del país, no quiere dejar de escapar la oportunidad de hacer un doble esfuerzo a la hora de reivindicar la candidatura de Chicago, por lo que la última opción de promoción ha sido una carta enviada al COI.
Pero antes también ofreció una recepción en los jardines de la Casa Blanca para reunirse con atletas olímpicos y paraolímpicos estadounidenses, en la que Obama se convirtió de nuevo en el mejor "vendedor" de la sede de la "ciudad de los vientos".
"Chicago está preparada. EE.UU. está preparado. Queremos esos Juegos", destacó Obama, junto al alcalde de Chicago, Richard Daley. "Yo apoyo esta candidatura. Estados Unidos apoya esta candidatura. Nuestro país, desde el nivel municipal hasta el más alto del Gobierno, está comprometido con el éxito de estos Juegos", aseguró.
El mandatario, inmerso en una dura batalla en el Congreso para sacar adelante su proyecto de reforma sanitaria, ha optado por no viajar el próximo 2 de octubre a Copenhague para la reunión en la que el Comité Olímpico Internacional decidirá la ciudad organizadora.
No satisfecho con todo el esfuerzo y aportación personal que ha dado hasta ahora a su ciudad, Obama remitió hace menos de dos semanas una carta al COI prometiendo que Estados Unidos dará "la bienvenida al mundo con los brazos abiertos" si Chicago sale elegida para ser sede olímpica.
En la misiva, Obama añade que Estados Unidos "garantiza" al COI que la celebración de los Juegos en Chicago es una "prioridad clave" del gobierno estadounidense.
El presidente ya hizo su parte, ahora le toca completar la faena en Copenhague a su esposa Michelle, en cuya popularidad confía Chicago para que sea su "talismán" de la buena suerte en Copenhague.